App de monitoreo remoto y telemedicina que ayuda a pacientes mayores, a sus familias y a sus médicos a cuidar su salud.

Resumen
Yano es una app de monitoreo remoto de pacientes y telemedicina. Se conecta a un dispositivo multiparámetros que mide siete signos vitales, desde la presión arterial hasta el electrocardiograma, y comparte los resultados con el médico y la familia del paciente. La rediseñé por completo en MiDoctor24h como parte de un equipo multidisciplinario.
El contexto
La primera versión de Yano era una app genérica que entregaba el fabricante del dispositivo. Servía para usar el equipo y poco más. El dueño quería un cambio total, tanto en cómo se veía la app como en lo que podía hacer, con dos experiencias separadas: una para pacientes y otra para médicos.
Eso significaba diseñar para dos públicos muy distintos. Del lado del paciente, el público objetivo eran personas mayores con enfermedades crónicas y poco conocimiento tecnológico, incluidas las que viven solas porque su familia emigró de Venezuela. Para ellas era clave que sus familiares pudieran estar pendientes de su salud a distancia. Los médicos que usan Yano son generales, internistas, cardiólogos y geriatras, y monitorean a sus pacientes de forma remota. Como el dispositivo es pequeño, también lo llevan a la consulta, a emergencias y a zonas rurales.
El reto
Yano es una app médica, así que tenía que cumplir con las regulaciones de salud del país y proteger datos sensibles. Además, tenía que definir qué información era realmente relevante para un paciente y cuál para un médico, hacer el dispositivo tan fácil de usar como para alguien que casi no usa el teléfono, y diseñar una videoconsulta en la que se pudiera usar el equipo durante la llamada.
Proceso
Empecé con un análisis competitivo extenso y estudié las normas de protección de datos de salud. Entrevisté a médicos que habían usado la primera versión para conocer sus pain points, y hablé con posibles pacientes para entender sus necesidades.
Cuando tuve un prototipo funcional, me reuní con usuarios para ver cómo navegaban la app, dónde se trancaban y qué les gustaba. La lección principal fue que, para personas con poca experiencia con la tecnología, la app tenía que ser lo más explícita posible, así que agregué un botón de ayuda en cada pantalla de medición. Abre un tutorial paso a paso que enseña cómo prepararse y usar el dispositivo.
Yano tiene su propia identidad visual, así que creé una biblioteca de componentes solo para ella. El handoff fue parte de todo el proyecto, con reuniones frecuentes para revisar con los desarrolladores qué se podía implementar. Cuando estuvo lista la primera versión, anoté todo el prototipo y grabé un video explicando cada interacción. Con cada versión que salía, la probaba yo mismo con el dispositivo y llevaba un documento de correcciones visuales y de funcionamiento.
Una app, dos experiencias
Pacientes y médicos descargan la misma app. Al registrarse, cada persona elige su tipo de cuenta, y desde ahí la app abre la versión que le corresponde. El paciente llega a sus últimas mediciones y a un acceso directo para medirse. El médico llega a la lista de pacientes que monitorea.
Un dispositivo que cualquiera puede usar
El emparejamiento ocurre al final del registro. La app pregunta si el usuario tiene un dispositivo Yano, le pide que lo encienda y se conecta sola. Desde ahí, para medirse solo hay que encender el equipo y elegir qué medir. Cada medición es una guía corta con ilustraciones y un paso por pantalla, para que nadie tenga que adivinar qué sigue.
Resultados fáciles de entender
Cada resultado muestra el valor, una etiqueta fácil de entender y una escala de colores que marca dónde se ubica. Si el valor está fuera de rango, la pantalla sugiere contactar a un médico y ofrece un acceso directo a la videoconsulta 24/7. Si es normal, simplemente lo confirma. Pacientes y médicos también pueden ver cómo cambia cada signo vital por día, semana, mes o año.
Familia y médicos, con permiso del paciente
El paciente decide quién sigue su salud. Un familiar puede enlazarse con la cuenta del paciente para recibir notificaciones cuando un signo vital sale de los rangos de referencia internacionales. El paciente tiene que aceptar cada solicitud y elige exactamente qué puede ver esa persona: alertas de salud, historial médico o mediciones. Los médicos pasan por el mismo paso, y el paciente también puede permitirles crear recordatorios.
Herramientas para el médico
Desde la lista de pacientes, el médico abre un perfil con todo en un solo lugar: últimas mediciones, historial médico, alertas de salud y recordatorios. Cada médico define sus propios umbrales de alerta para cada signo vital, o las desactiva, y crea recordatorios de medicinas, mediciones o citas con la repetición que necesite el tratamiento.
Videoconsulta con signos vitales en vivo
El paciente puede iniciar una videoconsulta 24/7 con un médico de MiDoctor24h que esté disponible, distinto al médico que lo monitorea. El médico de la consulta se conecta desde una interfaz de escritorio con el historial médico completo del paciente. Durante la llamada, tanto el paciente como el médico pueden iniciar una medición con el dispositivo, lo que ayuda mucho a los pacientes mayores a los que les cuesta usar la app. Cada medición queda guardada en el historial del paciente, y los dos pueden intercambiar mensajes y documentos en un chat.
Estado del proyecto
El rediseño se entregó y se desarrolló en versiones de prueba, que probé con el dispositivo. El dueño de la empresa decidió posponer el lanzamiento, así que la versión que está hoy en las tiendas sigue siendo la app original.
Qué mejoraría
Llevaría la accesibilidad más lejos, con un modo para personas con baja visión y un modo para adultos mayores con botones más grandes y una interfaz más simple. También agregaría una forma de llamar a emergencias en el momento en que un signo vital entre en un rango peligroso. Hubo una función que quedó fuera a propósito: emitir récipes y órdenes de laboratorio. Tenía sentido, pero era demasiado para una primera versión.